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Rogelio Blanco Martínez (1953), pedagogo y escritor, es doctor en Pedagogía, licenciado en Antropología y Ciencias del hombre y en Filosofía y Letras y diplomado en Sociología política. Ha sido director del Centro de Estudios Bibliotecario y Documental, consejero técnico en los Ministerios de Cultura y de Educación, vocal asesor y, desde 2004 hasta finales de 2011, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Posteriormente ha sido también Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE). Contestó a nuestras preguntas en abril de 2018.

 


Foto: Jesús F. Salvadores

NOTA IMPORTANTE: Rogelio Blanco está abierto a contestar también las preguntas de los lectores. Usa el espacio de comentarios en el Club de escritura para enviarlas. Le trasladaremos una selección de estas preguntas.

 

¿Se ha modificado tu forma de pensar y estructurar tus escritos respecto a los tiempos en que carecíamos de herramientas digitales? ¿Cómo ha cambiado el ordenador u otros dispositivos y recursos digitales tu método de trabajo?

Estimo que no. Aún compatibilizo el teclado y la pluma. No soy “botónico” total. Pertenezco a los “prebotónicos” cronológicamente. Las llamadas “nuevas tecnologías y nuevos soportes” sean bienvenidas. Ofrecen nuevas posibilidades y brindan soportes desconocidos a fin de que cada lector o escritor elija y se sienta más cómodo. Lo relevante no son los soportes o medios sino la capacidad de preguntar, de leer y de escribir. Se dice que Nietzsche, en edad provecta, sufría de artrosis en las manos. Su hermana le regaló una máquina de escribir para facilitarle la tarea y a partir de su uso manifiestamente se modificó su estilo. En mi caso aún no lo he percibido.

 

En el trasvase imparable de la escritura en soportes analógicos a soportes digitales, ¿cuáles son los conflictos más relevantes que se detectan desde tu experiencia como lector y editor? ¿Qué cambios que afecten a la escritura misma, al lenguaje, te inquietan más? En la otra cara de la moneda, ¿qué destacarías como positivo en el fenómeno?

Sé que no tendré éxito en la corrección, pero en biología u otras ciencias “analógico” es lo que se asemeja o parece a….; es posterior. Luego en rigor analógico debería llamarse a lo digital. Tras este excursus, sin duda se está produciendo un trasvase de soportes, mas “el paradigma de Bill Gates” aún no ha dominado al de “Gutenberg”. En la década de los 50 McLuhan anunció la muerte de la Galaxia Gutenberg, pero en un libro en soporte papel. Las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI el anuncio se reiteraba. El resultado es que cada vez se editan más libros en papel y que si bien el comercio de “cacharros” (soportes digitales de lectura) es espectacular, por el contrario la facturación editorial se fundamenta en el papel. Más allá de los anuncios prometedores de las empresas fabricantes de “ferretería” digital la realidad ha sido tozuda dando consistencia al modelo Gutenberg. Por lo tanto personalmente no atisbo conflicto sino complicidad de medios para que cada lector o escritor se sitúe en la comodidad. Lo relevante es que se lea y escriba independientemente del soporte. Es cierto, se dice, que el cambio de medios en algunos casos ha contribuido a modificar el estilo: frases más cortas o simples, abandono de las perífrasis o del subjuntivo, pérdida de adjetivación y ausencia de figuras literarias, etc.; mas creo que estos cambios no suceden en el escritor “profesional” con marcado estilo propio. Por otro lado los nuevos medios han habilitado el crecimiento de escritores, por tanto de lectores. Estimo que “escribir es leer dos veces”. Nunca se ha leído ni escrito tanto como en la actualidad. Ciertamente esta abundancia conlleva la tendencia a la “economía escrituraria”, a reducir, a simplificar. ¿Y tal fenómeno hasta dónde configura el pensamiento? Actualmente se están desarrollando tesis desde la psicología o biología o ambas sobre este hecho. Estaremos atentos a los resultados. La abundancia de contenidos que recibimos, el ataque a nuestras fuerzas sensoriales e intelectuales es inmenso y tal multitud de contenidos han de leerse o nos esclavizan. Luego diré qué entiendo por lectura.

Lo positivo del fenómeno es la posibilidad de recibir contenidos, la divulgación, “la democratización de saberes”, ergo de poderes, etc.

 

En general, y en particular respecto a los que afectan al lenguaje, ¿qué usos ligados a las nuevas tecnologías en los medios culturales (prensa, editoriales, televisiones, etc.) te despiertan desconfianza o preocupación?

Todos y de todo. El nuevo contexto y mapa que ofrecen las nuevas tecnologías -y ya no tan nuevas, pues llevamos años aplicando el adjetivo “nuevas”-, posibilitan discursos disonantes, de escasa objetividad o malintencionados con capacidad para crear opinión inexacta en una masa social acrítica. La masificación, la especulación de juicios y valores avanza con seguridad en una sociedad muy “líquida” y liquidable en numerosos órdenes. Asistimos al inicio del presente siglo a la falta de iluminarias intelectuales, quizás la última fuera M. Foucault. La orfandad intelectual es grandiosa. Bien parece que el núcleo neuronal o de pensamiento se ha desplazado del cerebro a la bota de los futbolistas, la taleguilla de los toreros o los genitales de las/los modelos. Este desplazamiento a la hora de elaborar juicio ha caído bajo en demasía. La manipulación está servida así como los servicios al nuevo dios crisolhedonista. Los “idola” de Bacon están en activo y el cuestionamiento de valores en la cultura occidental de igual modo. Mientras los nuevos líderes de opinión salen detrás de un balón o de un motor, sorprendentemente las universidades y otros centros de creación de ideas se sumen en el silencio, en la preocupación por la cátedra, entre burocracias o logros de los llamados “gallifantes” o créditos académicos que aportan mayores ganancias. ¡Estamos huérfanos!

 

A partir de tu experiencia muy vinculada al ámbito de los escritores, ¿qué impresiones recientes tienes de los conflictos de los escritores para adaptarse a la escritura y la publicación digital? ¿Cuál es tu impresión sobre el debate público referido a los modos de escritura digitales y a los cambios que han introducido en el oficio de escritor/a?

Creo que se han adaptado con facilidad. No ha supuesto ninguna disfunción severa, incluso ante los imperativos o exigencias de las editoriales o medios con los que colaboran se han supeditado. Quizá la queja ante el cambio de paradigma sea debido a los errores tipográficos y otros en las ediciones; no obstante la mayoría de los cambios que se han dado en la historia editorial han supuesto este hándicap. Se cuenta la historia de la abundante queja en Francia ante las numerosas erratas en el paso de la linotipia al offset y al fotolito. En tal situación la editorial Larousse decide editar El cardenal de Wiseman sin erratas. Tras las correcciones de los profesionales de la entidad deciden sacar las galeradas al hall de la editorial a la vez que se invitaba a los ciudadanos a participar en la corrección mediante la lectura atenta. Una vez leída la galerada el nuevo lector pasaba a la oficina y señalaba la errata, a cambio recibía una gratificación económica. Salieron numerosas erratas. Se corregían y se repitió la operación hasta tres veces. Se creyó que era el primer libro con ausencia de tal mal. El libro, lujosamente encuadernado se presentaría y entregaría en un acto homenaje al cardenal Roncalli, futuro Juan XXIII, a la sazón nuncio en Francia. El cardenal estaba al tanto de la señalada dinámica. Cuando se le entregó el libro soltó una enorme carcajada a la vez que balanceaba su oronda humanidad. Ante el suceso le interrogaron el motivo del jolgorio. Contesta: “Nunca había oído que un cardenal bajara las escaleras colocándose las bragas”. En el texto francés figuraba “culotte=braga” y no “culot=cuello” (o alzacuello). Las erratas seguirán con las nuevas tecnologías y los cabreos de los autores también.

 

Fragmentación creciente de la lectura, distintos niveles de interactividad y permanente mutabilidad del texto digital, ficcionalización de la autoría, multiplicación exponencial de voces ocupando la esfera online, acceso ilimitado a la información, el número de “likes” como nuevo valor de reconocimiento, oleadas de poetas jóvenes que construyen la base de su carrera directamente online… ¿Qué otros rasgos considerarías propios de la naturaleza de la lectura y la escritura digital de nuestro tiempo?

Estos datos son ciertos. Un gran recurso. Agrego: se localiza por este circuito grandiosos poemas que los jóvenes aprovechan para difundir. El suceso me confirma mi tesis: nunca se ha escrito tanto ni tanto se ha leído. Pero creo que deba definir qué entiendo por lectura. Para mí la lectura es la capacidad de recibir la abundancia de contenidos que nos llegan a través de numerosos soportes. Tales contenidos tras su percepción gracias a nuestras fuerzas sensoriales e intelectuales han de transformarse en contenidos, han de apropiarse e interiorizarse. Una vez realizado este proceso estamos leyendo y no babeando palabras o siendo atacados sensorialmente por contenidos que no atrapamos ni interpretamos. Es decir, han de aprehenderse y aprenderse. Por otro lado los contenidos no solo llegan a través de signos gráficos independientemente del soporte en que los contenga. Llegan a través de señales, signos y símbolos que requieren su lectura atenta tras recursos y experiencia lectora que lentamente se enriquece y posibilita la mayor recepción de información. Así leemos para poder escribir o leer dos veces.

 

Cada vez se incardinan en la escritura literaria más elementos de naturaleza digital —desde el muy evidente y masivo recurso de documentarse vía Google a la aún incipiente hibridación de la palabra con otros recursos de naturaleza no verbal (de Sebald y el uso de la fotografía, ya consagrados como alta literatura, a la infinidad de experimentos literarios online) o el creciente número de interacciones posibles que pueden surgir durante la lectura de un texto literario en un e-reader. ¿En qué punto tienes tu reflexión personal sobre cómo pueda evolucionar en el futuro la literatura desde ese escenario?

En parte he contestado anteriormente. Las señales, signos y símbolos con contenidos nos llegan de múltiple modos. ¿sean todos bienvenidos! Lo relevante es transformarlos en contenidos, es decir, leerlos. El soporte, la manera o el calidoscopio que los contenga no es lo señero. Es transformarlos en contenidos. A partir de aquí la literatura recogerá todas las posibilidades que se ofrecen y que así sea y se enriquezca el calidoscopio y que los clásicos géneros se rompan de una vez, pues ningún género recoge todas las potencias creadoras de los seres humanos. En resumen, lo preocupante es que decaiga la capacidad creadora. Y la creación humana por suerte no es como la divina y nunca lo será. La divina es ex nihilo. La humana necesariamente ha de contar con el barro cultural amasado y macerado secularmente, pues somos memoria y herencia y fósiles y ruina. Somos historia y hemos de partir desde los contenidos habilitados y crear. Es la creación humana.

 

Si la literatura fuera un territorio al que fuese posible ponerle fronteras, ¿dónde las situarías y qué lugar en sus lindes le correspondería a la palabra? Por ejemplo, ¿tendría espacio en ese territorio el pujante registro de la novela gráfica o sería aceptado David Simon, el creador de, entre otras muchas series, la ya mítica “The wire”, quien se describe a sí mismo como un novelista?

Ya he contestado. El árbol de los géneros literarios ha de crecer. Sin límites formales. Los límites pertenecerían al ámbito ético y con revisión constante. Algunos dirían que al jurídico, pero dejar esto a los leguleyos sería atraer a la censura y a denostados letricidas y los numerosos biblioclastas. Con estos reparos extraliterarios y discutibles por sus riesgos, la creación debe gozar de libertad. La república de las letras no se aviene ni se siente cómoda entre códigos.

 

Durante el tiempo que presidiste la Asociación de escritores, ¿había entre sus miembros un debate específico sobre el tema digital? En un sentido más amplio, ¿qué conclusiones te dejó la experiencia de pasar unos años al frente de ese colectivo?

No hubo debate al respecto. Sí mucha preocupación al robo o piratería. Los autores son muy permeables y sabedores de su constante esfuerzo para expresar sus creaciones. Son creadores.

La experiencia fue regular, pues hube de denunciar ante notario la apropiación de los escasos recursos por parte de un miembro significado e histórico. ¡Un gran disgusto!, toda vez que era una persona admirada por su compromiso. Denuncié y dimití. Mi dimisión arrastró las de los dos vicepresidente y la renovación de la Junta. Este período sirvió para sanear la economía, señalar robos, denunciar, lograr nuevos socios, establecer nexos con otras asociaciones y poco más. A lo largo de mi gestión en materia académica y cultural me ha tocado este papel de correcciones en varias ocasiones y es altamente desgastador e ingrato.

 

¿Qué medios, de gran difusión o de carácter más marginal, están respondiendo a tu juicio de forma más significativa e innovadora al reto de acelerada adaptación a los cambios que exigen los tiempos?

Los medios clásicos creo que van al ritmo de la cuenta de resultados sin más. Los marginales sí están adaptándose de modo intrépido y rápido. Los teléfonos móviles y sus posibilidades están llegando a cada bolsillo en el que cabe una gran biblioteca y, sobre todo, una gran capacidad de relaciones, una horizontalidad cultural y participativa única, plural y sin fronteras. Todos portamos ingente cantidad de recursos y contenidos al instante. La pregunta será siempre la misma: ¿ante ellos tenemos capacidad de sorpresa, de pregunta, de lectura? ¿Tanto contenido no será intoxicante? Non multa sed pauca et bona, reza el viejo dictum. Yo defiendo el multa et bona. El problema reside en lograr lectores atentos y humildes para recibir el rocío de los contenidos. Ahora agrego humildes, derivado de “humus=tierra”, que dirijan la mirada hacia tierra, hacia los demás.

 

¿Cómo crees que afecta al estatuto de autor y a los modelos de autoría el cada vez más virulento derrumbe de fronteras (espaciales, de género, de propiedad, de re-utilización y modificación, escrituras colectivas…) que propicia ese mundo paralelo y online en el que cada vez pasamos más tiempo (leyendo-escribiendo)? ¿En tu opinión cuáles son los retos a los que en ese sentido se enfrenta el sector editorial?

Yo defiendo el cuidado del ecosistema del libro, independiente del soporte y definido en la Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, que me tocó elaborar y que se aprobó por unanimidad en el Congreso. Ahí se antepuso Lectura en el título, pues ésta es lo importante. Este campo ecológico arranca en el creador -y en este status se agrupan los ilustradores, los traductores y los autores, pues todos son creadores-, pasa por los agentes literarios y, si hubiera, a los editores, gráficos, distribuidores, libreros y bibliotecarios, hacia el lector. Si se rompe un eslabón se afecta al sistema. La piratería está demostrando este riego. Sea en soporte digital o en papel se precisa de uno o varios creadores y varios agentes hasta llegar al lector. Hay una cadena entre el alfa y el omega. Entre creador y lector. Debe respetarse, pues una sociedad sin creadores, reitero, es huérfana y sin lectores es masa y acrítica. ¡Grave riesgo!

 

Pasamos a una última tanda de preguntas más relacionadas con el ámbito de la enseñanza respecto a las temáticas que nos ocupan.

¿Qué papel crees que debería cumplir la enseñanza de la lengua y la literatura en la escuela?

El medio más antropológico, único y radical (de raíz) es la lengua. Si es un definidor antropológico está resumida su esencialidad y relevancia educativa. Los “peros”: he dicho medio, no fin. Todo ser humano precisa de este sistema de comunicación para completarse; mas las lenguas, en sus diversidad, nacen, crecen y mueren. Lo que nunca desaparece es la necesidad de comunicación. La formalidad de la lengua cambia, pues es un medio, la premisa menor. La premisa mayor, pues, es la necesidad de comunicación. La gravedad es cuando alteramos la relevancia de esas premisas y la menor pasa a mayor.

Realizada esta indicación la lengua y sus creaciones, la literatura, es antropológicamente fundamental, socialmente transversal y académicamente, instrumental. En conclusión, estas materias deben disponer de gran peso lectivo en el currículo.

 

La pluralidad de registros con que tienden a expresarse los más jóvenes le supone a la enseñanza del lenguaje en la escuela un conflicto a la hora de desarrollar en ellos las capacidades y usos tradicionales de la lengua. En este sentido, la queja en el ámbito del profesorado es masiva. ¿Tienes una idea aproximada de qué modelo o qué cambios podrían colaborar a resolver este conflicto? ¿Dónde y cómo situar a la literatura en esa brecha que ha abierto entre profesorado y alumnado el hecho de que sean el “smartphone” o la tableta las herramientas casi exclusiva de lectura, escritura y comunicación entre los adolescentes y jóvenes, ya desde muy temprana edad?

Creo que los soportes de lectura son numerosos. Seguimos insistiendo en libros versus Tablet. Creo que se debe insistir en la pluralidad de soportes. Un ejemplo: si un árbol de hoja caduca no renueva en primavera el follaje, el observador debe leer que algo pasa. Si un rostro llora debe leerse un malestar, si… A la escuela le falta la explicación de la pluralidad de soportes. Los medios de comunicación visual mandan mensajes a través de imágenes, debe enseñase a realizar esta lectura, etc. Yo insisto en la necesidad de formar lectores. Para esta formación hablé de dos “ces” (contenidos y conocimientos). Ahora agrego otra “c”, la “c” de compromiso. Si leo atenta, honesta y humildemente me induce a comprometerme. Cervantes, gran lector, nos presenta a su álter ego, Don Quijote, como gran lector de libros hasta la locura, pero no fue suficiente. Lo sacó a los caminos, y desfaciendo entuertos leyó la cara de los humildes y por ellos se comprometió. Es un modelo de perfecto lector en mi opinión.

 

¿Cómo describirías tú la separación (o puntos de unión) entre el arte literario —la asignatura de Literatura, para entendernos— y el arte cinematográfico —asignatura mayoritariamente inexistente en las escuelas— a la hora de su inclusión como materias lectivas en las escuelas? ¿Podría tener sentido hacerlas convivir en un mismo espacio de aprendizaje y análisis?

La lengua maternal y otras lenguas más las matemáticas como lenguaje simbólico, y ambas como instrumentales y recurrentes, deben preñar todos los contenidos. A partir de ahí personalmente soy partidario de proyectos más que de asignaturas. Los teóricos del método de proyectos son de la primera parte del siglo XX y la Institución Libre de Enseñanza en España lo aplicó con éxito de resultados, luego a partir de proyectos se elige todo lo que ayude a un fin. Por supuesto que las artes audiovisuales son un grandísimo recurso y con enormes posibilidades, ciertamente desaprovechadas.

 

Mirando al siglo XX, ¿cómo describirías las tensiones y los vasos comunicantes entre el lenguaje audiovisual y el literario?

En la escuela no hay tensión porque no hay comunicación ni uso. Extraescuela creo que el cine, en concreto el guión cinematográfico, se halla desacreditado como género o subgénero literario. El cine se ha mercantilizado al máximo. La taquilla condiciona la producción. Los actores, salvo casos, no se foguean en el teatro. Las habilidades de los montajes y demás trucos ciegan errores e interpretaciones de escasa calidad. A veces parece que todo vale. El lenguaje audiovisual en general, y según últimas producciones, salvo en cierto cine alternativo o minoritario, no alcanza el literario. Una lectura atenta de una novela no la supera la película homónima.

 

Y, ya bien entrado el siglo XXI, parecería del todo evidente la supremacía que han adoptado las obras de naturaleza audiovisual a la hora de canalizar ese papel de educadora de la sensibilidad que tradicionalmente le ha correspondido a la buena literatura. Desde tu amplia experiencia como gestor cultural, ¿qué consecuencias observas en este desplazamiento? Por favor amplía en lo posible y con libertad de extensión tu opinión sobre este tema crítico de nuestro tiempo, el de la convivencia entre estas dos artes que se reparten de forma hoy muy desigual las historias que conforman las culturas en las que vivimos.

Decía antes, e insisto, en la necesidad de formar lectores en todos los órdenes, también como lectores audiovisuales. De la diversa enumeración de “homos”(sapiens, habilis, ludens, etc.) hay que incorporar el homo viator (la vida es un viaje en sí) y el homo lector, y dentro de éste está el lector de imágenes. Decía que es apabullante la cuantía de contenidos que nos llegan con formato imagen. Es preciso leerlas, saber interpretarlas, atrapar su contenido e intenciones, lo aparente y lo subyacente. Nuevamente se exige el lector honrado y honesto y humilde, crítico y quaerens (el que pregunta), el homo quaerens. Nacemos con una carga genética, nuestros genes los heredamos, pero progresamos con el aprendizaje de memes. El homo ha de pasar de genético a memético. Los memes son logros culturales que no se heredan por lógica, que han de adquirirse para diferenciarnos de las especies vivas próximas con la que compartimos este planeta. Por abajo los mal llamados brutos (animales y animalillos en general) se bastan con las dictaduras de su sistema genético. Por arriba, los espíritus superiores o dioses están dotados de omnimidad, tienen todo y son pletóricos, nada necesitan. En el medio se hallan los “homos” que ni brutos ni dioses han de armarse de memes para soportar la intemperie en la que nacen, han de crear cultura. Nuestro abrigo frente al frío vital. Y para este logro debe aprovechar cuando nos regalen los creadores.

 

¿Crees que podría llegar a ser imprescindible que un maestro dominase los recursos mínimos del lenguaje audiovisual, los que permiten “escribir” también con imágenes y sonidos, y poder así no solo usarlo y adiestrar en su práctica, sino también analizar con el alumnado el lenguaje audiovisual críticamente (al modo de los tradicionales comentarios de textos literarios)?

Creo que sí. El lenguaje audiovisual nos rodea y desborda, luego si la teleología es lograr lectores se impone su didáctica.

 

¿Qué efecto vislumbras que tendría para la evolución de las formas narrativas y poéticas que los niños dominasen por igual y desde temprana edad tanto el lenguaje verbal escrito como el audiovisual?

De entrada ir a por el mejor lector. En segundo lugar multiplicar recursos y potenciar la expresividad. Cuantos más recursos mayores riquezas. Los jóvenes no nacen viendo letras, sino imagines. Los grafismos son convencionales, las imágenes naturales, luego…

 

¿Qué opinión te merece la proliferación y normalización de los talleres de escritura en todo tipo de ámbitos (bibliotecas, universidades, iniciativas privadas de muy diversa índole…)? ¿Cómo describirías tu propia evolución a la hora de juzgar la creciente popularización de las actividades que animan a la creación de intencionalidad artística?

En el espacio ecosistemático del libro no cité a los talleres. Deben agregarse. Su tarea es relevante y de ellos salen propuestas de interés y sobre todo a romper el miedo de escribir, de expresarse a los participantes.

La capacidad creadora del ser humano es inagotable y sempiterna. Todos necesitamos cubrir y soportar la soledad en la que moramos. Necesitamos abrigarnos pues nacemos frágiles. Los dioses crean mundos, los humanos obras que procuran compartir. Es una necesidad para quien siente el tedio o la presión de sacar lo generado interiormente, para quien lee cuanto le rodea precisa releerlo, escribirlo. Necesitamos superar las cegueras. Leer es elegir. Es saber y saber es poder. Cuanto más sabemos más podemos y si el poder se reparte la sociedad se democratiza.

 

Más allá de que los talleres de escritura pudiesen funcionar como herramienta didáctica que sirva para complementar la enseñanza de la lengua y la literatura, ¿tienes alguna sugerencia que hacer sobre los métodos que te parecerían más interesantes y/o efectivos a la hora de abordar una enseñanza más especializada de las artes literarias? ¿Has detectado ventajas y/o conflictos en la posible incidencia en la literatura actual de cierto nivel de este tipo de “estudios superiores”, tan populares ya en las universidades de muchos países?

La resistencia a las enseñanzas creativas prosigue máxime en un mundo materializado. Se ignora que la actuación sobre la materia también es creación. En las carreras tecnológicas o de ciencias aplicadas se evita en el currículo la incorporación de la expresividad, de la creatividad; en definitiva de la lectura. ¡Craso error!

 

Desde tu amplia experiencia como gestor público, ¿Cuál es tu percepción de los pasos que deberían dar las estructuras estatales y autonómicas de gestión educativa respecto a los temas que hemos venido repasando?

La abundancia de contenidos exigen, itero, formar lectores. En gran medida los lectores se logran en el regazo de los padres, luego en la tutela de los maestros en las primeras letras. En las edades tempranas el mimetismo es muy cierto, luego los hábitos ahí logrados son perennes.

Concluyo: toda país que apueste por el modelo democrático se condiciona a éste por la potencialidad lectora de sus ciudadanos. En primer lugar porque repartir saberes es desimanar poderes, la esencia de la democracia. La calidad democrática de un país bien se pudiera medir por el compromiso con la creación y con la lectura. Los medios de comunicación deben fajarse en este apoyo y las unidades de recurso (bibliotecas y otros) facilitarlos, estar convenientemente dotadas. Leer o no leer será la cuestión.

 

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LA CONVERSACIÓN CON ROGELIO BLANCO FORMA PARTE DEL PROYECTO DE REFLEXIÓN ¿A DÓNDE VA LA ESCRITURA DIGITAL?

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