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Juan Cruz (1948) es periodista y escritor. Fue uno de los fundadores de El País, periódico en el que ha sido jefe de Cultura y de Opinión y, actualmente, adjunto a la Dirección. Ha sido Premio Nacional de Periodismo Cultural 2012. Respondió a un cuestionario con nuestras preguntas el 12 de septiembre de 2017.

 

En ti confluye un caudal de experiencia de un volumen en verdad extraordinario. Quisiéramos interrogarte muy en particular tomando en consideración tres de tus muchas capacidades y frentes de trabajo: tu condición de escritor con un voluminoso caudal de libros y artículos, tu dilatada experiencia como responsable de cultura y tu actual condición adjunto a la dirección de un medio de gran influencia como es El País.

¿Cómo percibes desde esa triple posición la transformación del lenguaje escrito que hoy se opera en los medios digitales?

Es una nueva manera de digerir lo que se sabe. Es aun, en mi opinión, desconsiderado con el lenguaje digamos tradicional. Han coexistido varias generaciones, los nativos y los que no lo somos, y en este ámbito somos muchos, de distintas generaciones; hasta que no se igualen los modos de decir y de escribir va a haber extrañeza por lo que dice el otro, si éste es de otro ámbito, de otra edad, de otra consistencia léxica. Y eso creará frustraciones en todos esos ámbitos o naturalezas.

 

En el trasvase de la escritura de un soporte analógico a un soporte digital, ¿cuáles son los conflictos más relevantes que se detectan desde la posición que tú tienes en un diario de máxima difusión? ¿En ese sentido qué preocupaciones que afectan a la escritura misma, al lenguaje, te inquietan más?

Me inquieta que se diga para sorprender, para ganar audiencia, para que el clic sustituya al pensamiento, que se escriba para generar aplauso, para ser más eficaz, no para ser más consistente. Imagino que esa es una enfermedad infantil de Internet, pero me preocupa mucho que los periodistas nos hayamos acostumbrado demasiado pronto a no tomar nota de lo que dice el graderío, sino a ser nosotros mismos el graderío.

 

Podríamos hablar de que está naciendo un nuevo lenguaje híbrido en el que se integrarían registros que hasta ahora iban por separado —palabra escrita, imágenes en movimiento, sonido,…— sumados a nuevas posibilidades expresivas —hipertexto, interactividad, mutabilidad permanente del texto publicado…—. La prensa escrita en su versión digital es el escenario que lidera la exposición cotidiana de todas esas nuevas posibilidades. ¿Cómo describirías tú su presente y cómo visualizas la evolución a futuro de ese nuevo lenguaje escrito?

Sí; y no creo que todavía esa mezcla, que requiere a la vez audacia y respeto, sea más eficaz que la palabra como generadora de imágenes. Si las imágenes se hacen para subrayar ha de ser, en efecto, porque éstas subrayen, no porque desvíen la atención hacia lo frívolo o hacia lo malintencionado. Hay demasiadas imágenes en la red. Aunque parezca mentira, ahora más que nunca el viejo refrán, Una imagen vale más que mil palabras, es más que nunca de obligado cumplimiento. Sé más a partir de una palabra que de mil imágenes.

 

Desde el uso popular masivo de los emoticones y los gifs hasta la fascinación que alborea por las posibilidades de la realidad virtual aplicada a los medios de prensa digital, ¿cómo es el debate y la estrategia en tu medio para abordar las innovaciones necesarias que profundicen las posibilidades de este nuevo lenguaje “escrito”?

Hay mucho debate, en los periódicos y en todas partes; y no es una discusión aún sometida a la generosidad de sentir que porque se diga lo contrario de lo que el otro piensa o decide las edades marcan el pensamiento. Cuando se acepte que Internet es también criticable, como hace Carr en Qué está haciendo Internet con nuestras mentes, empezaremos a poder decir, sin ser acusados de vejestorios, que hay instrumentos o hechos en la red que no son aceptables ni en el periodismo ni en la vida.

 

Como innovadores tecnológicos que somos, en Fundación Escritura(s) sabemos de la complejidad que tiene mantenerse al día de las permanentes innovaciones en las herramientas tecnológicas y en los hábitos de lectura y escritura en todo tipo de ámbitos, desde los domésticos a los profesionales. ¿Cómo te afecta a ti esta avalancha? ¿Cómo es el debate en el ámbito de la dirección sobre todo lo que esto supone para la gestión de un periódico de máxima difusión?

Procuro nadar en aguas que no me obliguen a llegar a la orilla de cualquier manera. Tengo un enorme respeto por las innovaciones, pero no las acepto hasta que constituyen un éxito para lo que yo mismo quiero hacer.

 

¿Qué tratamiento distinto le da tu medio a un texto remitido por un autor cara a la edición en papel en contraste con su edición digital? ¿Cuál es tu posición personal sobre el código que debería regir este trato diferente a un texto en papel o en pantalla?

No hay tratamiento distinto, al menos yo no lo hago ni lo propongo. Como en el diseño tradicional, cuando llega un texto lo que importa (o debe importar) es que sea interesante, que esté proporcionado, que esté bien escrito, que no ofenda… El lenguaje digital, en el ámbito periodístico, debe ser tan inteligente como para hacer que el lector en ese sistema lo perciba como quien lo percibe, nítidamente, en el papel. Con los aditamentos que inevitablemente proporciona la novedad. Pero el texto es el texto es el texto.

 

Muchos medios están empezando a utilizar robots para redactar noticias menores o para introducir hyperlinks en artículos y noticas de forma automática que dirijan a contenidos del propio medio con el objetivo de multiplicar los contadores de visitas y aumentar así su cotización en el mercado de inserción de anuncios. ¿Cómo vives tú esta dinámica en relación al medio en el que desempeñas tu trabajo? ¿Dónde crees que habría que poner los límites?

No me consta que en mi periódico haya ese tipo de robots. Si los hubiere, yo me sentiría aún más viejo, o quizá más avejentado, si es así como se ha de sentir alguien que no acepta la innovación sin más ni más.

 

¿Qué tipo de prácticas te preocupan más en el contexto general de los medios en relación con el uso que hacen de las nuevas tecnologías respecto al lenguaje y a la relación con los escritores que convocan?

Ya lo he dicho: la manipulación interesada en que la gente reciba informaciones exageradas para satisfacer sus peores pituitarias. Exagerar no es periodismo.

 

Como escritor, ¿cuáles crees que deberían ser los derechos fundamentales que le deberían ser reconocidos a tus textos en cualquier medio digital en el que apareciesen?

Todos los que asisten a la vez al periódico y al que escribe: respeto, buena impresión, claridad. Eso obliga a ambos. En cuanto al texto publicado, creo que la manía del autor por sentir que es inviolable su texto para un periódico es algo que perjudica el entendimiento de lo que un medio de difusión pública. El editor tiene derecho a requerir al autor la confirmación de lo que no está contrastado, y por tanto el autor ha de esperar esa llamada, a la que el editor tiene perfecto derecho.

 

¿Qué dificultades aprecias a que, por ejemplo, se pudiese sistematizar en los medios digitales el derecho de los autores a editar y corregir sus textos en el propio medio digital en que se publique? ¿Crees legítimo que un mismo texto pueda tener distintas versiones con el paso del tiempo en un mismo espacio de publicación en prensa si la tecnología resolviese la conservación de las versiones anteriores asociadas a ese texto (al modo del historial de borradores en Google Docs)?

Eso es complejo. A veces lo piden los autores, y si es razonable, que se haga. Si no es razonable, que se discuta. Y si es un disparate, que se diga. El autor es propietario de lo que escribe, claro. Pero el que lo edita es responsable de la última versión, acordada con el autor. El autor no es el dueño del espacio que lo alberga. Es, tan solo, el autor.

 

Como escritor por una parte y como persona por otra, es decir, como herramientas de trabajo y como herramientas de vida, ¿cómo describirías tu relación con tu teléfono, tu ordenador, tu tableta?

El teléfono forma parte de mi vida como un cordón sin fin. El ordenador es un elemento de trabajo, ahora insustituible. Y no uso tableta. Mi única tableta es el paracetamol, aunque el ibuprofeno sea más divertida.

 

¿Has percibido alguna modificación en tu forma de pensar y estructurar un escrito cuando confrontas el recuerdo de tus tiempos de iniciación 100% analógicos y los actuales, en que inevitablemente nuestro tiempo de lectura y escritura en el papel rivaliza con el que se consume en las páginas pantallas? ¿En qué aspectos significativos ha cambiado el ordenador y otros dispositivos y recursos digitales tu método de trabajo?

Básicamente en nada. Ahora me siento más libre, porque cada día escribo con más audacia o sentido común (en mi opinión) y porque cada vez aguanto menos a los pesados. Los bores que decían los Beatles.

 

¿Con qué ventajas te quedas respecto a los cambios que están trayendo los nuevos hábitos de lectura y escritura en las páginas pantalla?

Que mi nieto se haga lector viendo y leyendo historias sobre Star Wars. Del resto, siento que esto es una máquina de escribir que tiene incorporado un correo. Siento rabia por la muerte de los carteros.

 

¿Y cuáles son tus miedos proyectados al futuro de la generación de los más jóvenes?

Que no lean libros, que se conformen con los 12 segundos de lectura que se consideran descargas en la red.

 

Por último, un par de preguntas relativas a otras zonas de tu perfil profesional.

Como entrevistador nato que eres, ¿qué preguntas relevantes crees que faltan alrededor del tema que gravita en esta entrevista? Te invitamos a que escojas y contestes las que te interesasen más.

¿Por qué no se respeta que no se crea que Internet es mejor que la penicilina?

¿Por qué tienen tanta relevancia en la red la sangre, el suceso y la frivolidad?

¿Por qué el móvil ha roto la intimidad de nuestras vidas?

 

De ese sorprendente pozo sin fondo que es tu anecdotario de recuerdos sobre los escritores más reconocidos de la lengua en castellano, ¿qué situaciones recientes te vienen a la mente sobre los conflictos que está suponiendo para los escritores el adaptarse a las transformaciones impuestas a su trabajo por la escritura y la publicación digital? ¿Qué autor que respetes crees que va por delante en este proceso de adaptación (¡lo entrevistaremos!)?

Creo que la palabra se ha convertido en una imagen más. Quien lo ha estudiado más es don Emilio Lledó, mi maestro, en sus libros, en sus conferencias. Quizá él es quien mejor explica este barullo. El ruido no es escritura sino barranco, desfiladero, sima.

 


PUEDES LEER ESTA ENTREVISTA, JUNTO A LAS HECHAS A OTROS ESCRITORES Y RESPONSABLES DE MEDIOS, TAMBIÉN EN EL CLUB DE ESCRITURA

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LA CONVERSACIÓN CON JUAN CRUZ FORMA PARTE DEL PROYECTO DE REFLEXIÓN ¿A DÓNDE VA LA ESCRITURA DIGITAL? QUE DESARROLLA LA FUNDACIÓN ESCRITURA(S) EN EL CLUB DE ESCRITURA

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