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Con el título "Escritura creativa: de la teoría a la práctica en el aula" es un curso tutorizado on line para la formación de profesorado ofertado por el INTEF. Responde a la solicitud que el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa le hizo a la Fundación Escritura(s) para poder formar a los maestros y profesores de la educación reglada en didáctica de la escritura. La primera edición será de septiembre a noviembre de 2019.

Os dejamos la entrada en el blog del INTEF con la presentación del curso:

El enfoque más razonable para presentar el curso es desde los beneficios que aporta al alumno trabajar la escritura creativa en el aula. Creemos todos en el aprendizaje significativo y constructivista, pero no es fácil dar cuerpo a sus consignas en las clases, con un formato a menudo poco maleable. El curso, en este sentido, quiere ser una respuesta como metodología alternativa a las dinámicas excesivamente verticales y volcadas en los contenidos: en él damos las pautas para coordinar un taller de escritura en el aula, como dispositivo didáctico que se hace fuerte desde el grupo, con el grupo, con una omnipresencia más sutil para el profesor. Para convertir la clase en un laboratorio del lenguaje con el que permitir a los alumnos una relación más intensa y creativa con su lengua. Hacerles escribir para que puedan reconocer (o reconocerse en) una voz propia, un estilo propio, que es a fin de cuentas su modo de comprender la realidad y de expresarla. Es buscar escribir bien para razonar bien. Para dotarse de herramientas con las que darse seguridad y autonomía en el propio proceso del aprendizaje o el conocimiento. No es simplemente otro flanco para atacar la gramática. Para nada es exclusivo del área de lengua o solo para profesores de lengua: trabajar la creatividad tiene que ser forzosamente transversal. En educación hemos sabido reconocerle a la lectura su importancia capital para la formación de nuestros estudiantes, pero no hemos sido capaces de cerrar el círculo virtuoso que supone la práctica de la lectura y de la escritura para hacer mejores lectores que a su vez sean más audaces en su percepción de la realidad.

Hasta aquí la perspectiva desde el aprendizaje del alumno: el alegato más razonable a favor del curso, el enfoque del curso, de hecho. Pero permitidnos unas pocas líneas más para ubicar el taller también desde la perspectiva del profesor: un Qué gano yo con esto que nos evite luego un Quién me mandaría. Pensad en lo que el taller de escritura nos puede dar como profesores, cómo nos va a permitir conocer a nuestros estudiantes, acercarnos a ellos desde otro lugar para generar así un vínculo emocional fundamental para hacer más eficaz nuestro magisterio, cómo el taller es ante todo comunicación, conversar sobre sus inquietudes, sus historias, cómo se entienden a sí mismos y cómo entienden el entorno que los rodea, compartirlo con todos, también con nosotros, en el taller mucho más cercanos, porque nos reconocemos también en el grupo. Pensad en cómo pueden cambiar nuestras clases con ese plus de exigencia que le supone al alumno la inercia de obligarse a reconstruir por sí mismo cada información que le llega, querer manejarse con discursos propios, estar más despierto, y esa atmósfera de proyecto compartido, porque ese mejor conocimiento del otro nos hace a la fuerza preocuparnos del grupo, que nadie quede descolgado.